Pesca y acuicultura: Un estado mundial preocupante

El último informe sobre la pesca y la acuicultura indicó que para el 2030, la producción total de la pesca de captura y la acuicultura alcanzará los 201 millones de toneladas.

Este es un aumento del 18% del nivel de producción actual de 171 millones de toneladas. Sin embargo, este crecimiento requiere esfuerzos continuos y unión de diversos sectores para fortalecer los sistemas de gestión pesquera, reducir las pérdidas y el desperdicio. Por tal motivo, es importante abordar las problemáticas como la pesca ilegal, la contaminación del medio acuático y el cambio climático.

Tendencias del suministro mundial de pescado

El informe muestra qué en 2016, el medio natural capturó 90,9 millones de toneladas de pescado, una leve disminución de 2 millones de toneladas respecto al año anterior, debido principalmente a las fluctuaciones periódicas de la población de anchoveta peruana relacionadas con el incidente del “niño”. Según (SOFIA 2018). La producción acuícola alcanzó los 80 millones de toneladas en 2016, lo que representa el 53% de todo el pescado para consumo humano. En comparación con el 10% en las décadas de 1980 y 1990, el 5,8% de 2010 a 2016, seguirá aumentando en las próximas décadas, especialmente en África.

Pesquería y unidad poblacional

Cada población de peces es por supuesto una unidad biológica, además de estar compuesta por individuos de la misma especie y ocupar un espacio o ubicación común, también tiene la capacidad de autoregulación. Esto es especialmente cierto cuando varias especies que ocupan la misma zona de pesca tienen fenotipos similares, tienen el mismo interés o valor comercial y pueden utilizar el mismo arte de pesca para capturar. En este caso, desde la perspectiva del desarrollo pesquero, son todas estas especies, o mejor aún, todas estas poblaciones las que constituyen recursos renovables. Sin embargo, si los parámetros poblacionales de cada una de estas especies son similares, es posible tratar todas estas unidades biológicas como parte de la misma población o como si fueran parte de la misma población y realizar muchos análisis relacionados con la dinámica poblacional. Cuando no se puedan determinar claramente los parámetros de cada especie y la separación de cada población, al menos un procedimiento que pueda resultar efectivo en la investigación inicial de la investigación.

Interacción de pesquerías

Es la presencia de una especie o de un grupo de especies en cantidades suficientes como para que puedan ser consideradas como un recurso pesquero lo que determina el inicio, crecimiento y desarrollo de cada pesquería, esto hace qué en cada caso, la infraestructura y la forma de operar de las flotas, así como de los pescadores esté orientada a capturar y utilizar éste y no otro tipo de peces. Existe, sin embargo, la posibilidad y a veces es un hecho inevitable, de que al tratar de capturar una especie se capturen también ejemplares de otras especies que son el objetivo de otras pesquerías o que se encuentren en alguna categoría de riesgo o veda.

Interacciones biológicas Por ejemplo, si hay una población de peces predadores cuya alimentación depende mayormente de la existencia de otra especie más pequeña, la fuente de alimentación, las posibilidades de sobrevivencia y por ende el tamaño y la velocidad de renovación de la primera población se verán reducidos si la población de la

segunda especie se ve reducida por efectos de la pesca o por alguna otra causa. A la inversa, la brusca reducción de una población de predadores que hubieran estado generando una alta mortalidad por depredación en la población de otra especie puede beneficiar a esta última aumentando su velocidad de renovación al disminuir la presión de la mortalidad natural.

Efecto del ambiente

El ambiente es otro factor que tiene gran influencia tanto en el desarrollo de las operaciones de pesca como en el estado de las poblaciones de peces. Todas las especies tienen condiciones óptimas bajo las cuales pueden desarrollarse mejor y aun cuando no todas las condiciones del ambiente sean las óptimas, cada población de peces tratará siempre de ubicarse en ambientes donde cada una de estas condiciones se encuentra dentro de límites tolerables que permitan así su normal desarrollo. De hecho, estos cambios ocurren continuamente en el ambiente, y la capacidad de carga del medio que ocupa cada población no deben ser considerados como el resultado de un conjunto de características físicas y químicas estáticas. Más bien son el resultado de múltiples variables que independientemente van afectando de una forma o de otra a la población y sólo es posible considerar que el ambiente como un todo es constante cuando los efectos positivos y negativos de cada uno de sus componentes se compensan unos con otros a través del tiempo. Lo cual pone en evidencia la necesidad de tomar en cuenta el ambiente al investigar y administrar un recurso pesquero.

Juan Carlos García

Rubyxco A.C.

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