El informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2022 de la UNCTAD envía un mensaje claro

La UNCTAD advierte de una ralentización mundial provocada por los ajustes de políticas económicas; el escaso apoyo financiero deja a los países en desarrollo expuestos a una cadena de crisis de deuda, salud y clima. El mundo se dirige hacia una recesión. A menos que cambiemos rápidamente el rumbo de las políticas actuales.

Agradecemos la invitación a nuestro medio de noticias Dimensión Total al briefing especial online al Informe sobre el Comercio y Desarrollo de 2022, publicado por UNCTAD, que tuvo lugar el lunes 3 de octubre a las 09 am, hora México. En esta sesión en español conducida por el señor Alex Izurieta, economista de UNCTAD y colaborador del documento, quien brindó aspectos del Informe sobre América Latina. 

Geneva, Suiza, 3 octubre 2022

El Informe anual sobre el Comercio y el Desarrollo del 2022 de la UNCTAD estima un crecimiento mundial del 2,5% en 2022, que se ralentizará al 2,2% en 2023, y sugiere medidas para evitar una crisis y apoyar a los países en desarrollo.

Las medidas de política monetaria y fiscal en las economías avanzadas amenazan con poner freno al crecimiento de la economía mundial y prolongar su estancamiento, causando un daño aún peor que la crisis financiera de 2008 y la pandemia en 2020, advierte hoy la UNCTAD en su Informe sobre el Comercio y el Desarrollo de 2022.

Según el informe, las subidas de los tipos de interés y el endurecimiento de la política fiscal en las economías avanzadas, junto con las crisis en cadena derivadas de la pandemia del Covid-19 y la guerra en Ucrania, ya han convertido la desaceleración mundial en un retroceso, y el deseado “aterrizaje suave” parece improbable.

Durante una década en la cual se mantuvieron los tipos de interés en niveles históricamente bajos, los bancos centrales no lograron ni alcanzar sus metas de inflación ni generar un crecimiento económico robusto. Cualquier creencia de que serán capaces de bajar los precios confiando en unos tipos de interés más altos sin generar una recesión es, según el informe, una apuesta imprudente.

En una coyuntura de caída de los salarios reales, de ajuste fiscal, de turbulencias financieras y de insuficiente apoyo y coordinación multilateral, un endurecimiento monetario excesivo podría dar paso a un periodo de estancamiento e inestabilidad económica para muchos países en desarrollo y algunos desarrollados.

Se estima que las subidas de los tipos de interés de este año en los Estados Unidos van a recortar 360 mil millones de dólares de los ingresos futuros de los países en desarrollo (excluyendo China), y son una señal de que se avecinan aún más problemas, advierte el informe.

“Aún hay tiempo para retroceder del borde de la recesión,” afirma la Secretaria General de la UNCTAD Rebeca Grynspan. “Tenemos las herramientas para contener la inflación y apoyar a todos los grupos vulnerables. Es una cuestión de opciones políticas y de voluntad política. Pero el curso de acción actual está perjudicando a los más vulnerables, especialmente en los países en desarrollo, y corre el riesgo de llevar al mundo a una recesión global.”

Una desaceleración sincronizada de la economía mundial que afecta a todas las regiones

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La UNCTAD estima un crecimiento de la economía mundial del 2,5% en 2022 (ver table 1.1) Las perspectivas empeoran, ya que se prevé que el crecimiento en 2023 se desacelere aún más, hasta el 2,2%, con lo que el PIB real seguirá estando por debajo de su tendencia anterior a la pandemia a finales del próximo año. Esto representaría una pérdida acumulada de más de 17 billones de dólares, cerca del 20% del producto mundial.

La desaceleración es sincronizada, afectando a todas las regiones, pero hace saltar las alarmas en los países en desarrollo, donde se prevé que la tasa media de crecimiento caiga por debajo del 3%, un ritmo insuficiente para el desarrollo sostenible. Tal caída exprimirá aún más las finanzas públicas y privadas y perjudicará las perspectivas de empleo.

Los países de renta media de América Latina, así como los de renta baja de África, registrarán este año algunas de las desaceleraciones más agudas. El informe señala que los países que ya mostraban signos de problemas de deuda antes de la pandemia enfrentan situaciones extremadamente delicadas (Sri Lanka, Surinam, Zambia), mientras los choques climáticos amenazan aún más la estabilidad económica (Pakistán).

Afrontar los alarmantes niveles de sobreendeudamiento y la falta de inversión

Los flujos netos de capital hacia los países en desarrollo se han vuelto negativos con el deterioro de las condiciones financieras desde el último trimestre de 2021, según el informe. En términos netos, los países en desarrollo están ahora financiando a los desarrollados.

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Unos 90 países en desarrollo han visto debilitarse sus monedas frente al dólar este año, más de un tercio de ellos en más de un 10%; las reservas de divisas están cayendo, y los diferenciales en los rendimientos de los bonos se están ampliando, con un número creciente de países afrontando intereses que están 10 puntos porcentuales más altos que los bonos del Tesoro estadounidense.

En la actualidad, 46 países en desarrollo están gravemente expuestos a múltiples choques económicos y otros 48 están seriamente expuestos, lo que aumenta la amenaza de una crisis mundial de la deuda.

El informe concluye que la situación de los países en desarrollo es mucho más frágil de lo que admite en el G20 y otros foros financieros internacionales; y que los discursos sobre una red de seguridad financiera mundial están cada vez más alejados de la realidad. Se calcula que los países en desarrollo ya han gastado este año 379 mil millones de dólares de sus reservas para defender sus monedas, casi el doble de la cantidad de nuevos Derechos Especiales de Giro (DEG) que les ha asignado recientemente el Fondo Monetario Internacional, y encima de ello han sufrido un impacto significativo por la fuga de capitales.

La UNCTAD pide que se aumente la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), que se haga un uso mayor, más permanente y justo de los DEG, que se establezcan mecanismos de cobertura frente a la volatilidad de los tipos de cambio y que se aproveche más el capital multilateral para apoyar a los países en desarrollo con programas sociales integrales. Pero además, debería ser prioritario avanzar en un marco jurídico multilateral para gestionar la reestructuración de la deuda, incluyendo a todos los acreedores oficiales y privados.

El informe recomienda un programa de reformas en las economías en desarrollo para impulsar la inversión productiva y limitar los movimientos de capital que buscan aprovechar las lagunas fiscales, junto con nuevos acuerdos para apoyar y promover vínculos comerciales, financieros y de inversión más estrechos.

El ajuste monetario. Una llamada urgente para corregir el rumbo

En comparación con la crisis financiera mundial, la recuperación desde la pandemia ha sido más inflacionaria para las economías avanzadas que para los países en desarrollo, donde las tasas de inflación son estructuralmente más altas.

En los países desarrollados, la inflación se ha visto impulsada sobre todo por los precios de los productos básicos -especialmente la energía- y por los persistentes cuellos de botella en las cadenas de suministro, con raíces en la insuficiente inversión desde la crisis financiera mundial. Las medidas de inflación que excluyen la energía están considerablemente por debajo de las que se computan con índices de precios al consumidor.

En muchos países en desarrollo, la inflación ha sido impulsada en gran parte por los precios de la energía y la depreciación del tipo de cambio, que ha encarecido las importaciones.

Las grandes empresas multinacionales, con un considerable poder de mercado, parecen haberse aprovechado indebidamente del contexto actual, ampliando los márgenes para incrementar sus ganancias.

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En estas circunstancias, según el informe, volver a las recetas de los años 70 o a décadas posteriores, caracterizadas por las políticas de austeridad para responder a los retos actuales, es una apuesta peligrosa.

“El verdadero problema al que se enfrentan los responsables políticos no es una crisis de inflación causada por un exceso de dinero que persigue muy pocos bienes, sino una crisis de distribución con demasiadas empresas que pagan dividendos demasiado elevados, demasiadas personas que luchan de cheque en cheque y demasiados gobiernos que sobreviven de pago en pago de bonos,” declara Richard Kozul-Wright, director del equipo encargado del informe.

Dado que la inflación ya empieza a remitir en las economías avanzadas, la UNCTAD pide que se corrija el rumbo y se adopten medidas políticas dirigidas directamente a las subidas de los precios de la energía, los alimentos y otras áreas vitales.

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La Iniciativa de Granos del Mar Negro, liderada por las Naciones Unidas, ha tenido un impacto significativo en el descenso de los precios de los alimentos – el índice de precios de los alimentos de la FAO descendió por quinto mes consecutivo hasta 138 en agosto de 2022, alcanzando el nivel más bajo en siete meses, debido a una caída generalizada del coste de los alimentos. Los precios de los cereales bajaron un 1,4% de julio a agosto, encabezados por un descenso del 5,1% en los precios internacionales del trigo, vinculado a la reanudación de las exportaciones desde los puertos de Ucrania en el Mar Negro, por primera vez tras más de cinco meses de interrupción.

No obstante, el informe subraya la necesidad de aumentar el apoyo a los grupos vulnerables, incluidos los trabajadores con salarios más bajos y los hogares con dificultades financieras, advirtiendo del daño que el endurecimiento monetario está causando a los objetivos económicos, sociales y climáticos, golpeando con más fuerza a los más pobres.

La UNCTAD insta a adoptar una estrategia más pragmática que emplee controles estratégicos de precios, impuestos a las ganancias extraordinarias, medidas antimonopolio y una regulación más estricta de la especulación en productos básicos.

Acabar con la especulación de los precios de las materias primas

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Los precios de los productos básicos han ido subiendo durante gran parte de los dos últimos años, y el encarecimiento de los alimentos y la energía ha supuesto un reto importante para los hogares en todo el mundo. Además, la presión alcista sobre los precios de los fertilizantes significa que el daño podría ser más duradero.

La guerra de Ucrania ha contribuido a esta situación, pero los mercados de materias primas llevan una década o más de turbulencias. Según el informe, no se ha prestado suficiente atención al papel de los especuladores y a los frenesíes de las apuestas desencadenados por su excesiva influencia en los contratos de futuros, los swaps de materias primas y los fondos negociados en bolsa.

El informe propone una mejor regulación (prometida de algún modo tras la crisis financiera mundial) y pide que los impuestos a ganancias extraordinarias formen parte de las recetas de políticas de los gobiernos para frenar las subidas de precios que golpean duramente a los consumidores del mundo en desarrollo, empujando a cientos de millones de personas a la pobreza extrema mientras las empresas obtienen beneficios inauditos.

Retomar las riendas del futuro

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Según el informe, las múltiples crisis a las que se enfrenta actualmente la economía mundial están entretejidas con una agenda política que ha fracasado en sus principales promesas de ofrecer >estabilidad económica e impulsar la inversión productiva, tanto pública como privada.

Con las señales de alarma que se han encendido en toda una serie de indicadores económicos y medioambientales, afrontar el futuro con políticas innovadoras y ambiciosas, voluntad política y apoyo privado y público es un requisito previo para alcanzar los ambiciosos objetivos de desarrollo, afirma el informe. El informe establece una estrategia de aumento de la cooperación entre los países en desarrollo que, junto con las reformas de la arquitectura multilateral, podría ayudar a orientar la economía mundial en la dirección correcta.

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Acerca de la UNCTAD

La UNCTAD es la principal institución de la ONU que se ocupa del comercio y el desarrollo. Es un organismo intergubernamental permanente creado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1964.

La UNCTAD forma parte de la Secretaría de la ONU y cuenta con 195 países miembros, uno de los mayores del sistema de la ONU. La UNCTAD ayuda a los países en desarrollo a acceder a los beneficios de una economía globalizada de forma más justa y eficaz.

Proporcionamos análisis económicos y comerciales, facilitamos la creación de consenso y ofrecemos asistencia técnica para ayudar a los países en desarrollo a utilizar el comercio, la inversión, las finanzas y la tecnología para un desarrollo inclusivo y sostenible.

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Explore todos los puntos de acción en el informe: https://unctad.org/tdr2022

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