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Trata de personas con fines de criminalidad forzada: la nueva amenaza detrás de las estafas en línea

Naciones Unidas alerta sobre una modalidad de explotación que utiliza falsas ofertas de empleo, redes sociales, tecnología e inteligencia artificial para captar y obligar a personas a cometer fraudes digitales. México también enfrenta casos relacionados con esta nueva forma de trata.

Por Redacción DIMENSIÓN TOTAL

La trata de personas está entrando en una nueva dimensión.

Las redes del crimen organizado han encontrado en las tecnologías digitales una herramienta para ampliar sus operaciones, captar víctimas a distancia y generar ganancias mediante esquemas de fraude que pueden alcanzar a personas en cualquier parte del mundo.

Pero detrás de algunas de estas estafas existe una realidad todavía más preocupante: personas víctimas de trata que son obligadas a cometer delitos en línea.

En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas 2026, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y ONU Mujeres hicieron un llamado internacional para fortalecer la protección de las víctimas y la cooperación entre autoridades.

La campaña de este año, “Atrapadas/os detrás de la estafa”, busca visibilizar el costo humano que existe detrás de las operaciones de fraude digital y advertir sobre el crecimiento de la trata de personas con fines de criminalidad forzada.

¿Qué es la trata con fines de criminalidad forzada?

La trata de personas suele relacionarse con explotación sexual, trabajo forzado o mendicidad. Sin embargo, las organizaciones criminales han desarrollado nuevas modalidades.

Una de ellas consiste en captar personas para después obligarlas a cometer delitos.

En el caso de las estafas en línea, las víctimas pueden ser trasladadas a centros clandestinos donde son obligadas a operar computadoras, teléfonos y plataformas digitales para engañar a otras personas.

Pueden participar en:

  • Estafas románticas.
  • Falsas inversiones.
  • Fraudes relacionados con criptomonedas.
  • Suplantación de identidad.
  • Venta de productos o servicios inexistentes.
  • Otros esquemas de fraude facilitados por tecnologías digitales.

La diferencia fundamental es que las personas que ejecutan el fraude pueden estar siendo explotadas al mismo tiempo.

Esta situación plantea un enorme desafío para las autoridades, ya que identificar a la víctima detrás del delito resulta indispensable para evitar su criminalización.

El engaño comienza con una falsa oportunidad

Uno de los mecanismos de captación más utilizados son las falsas ofertas de empleo.

Los anuncios pueden prometer salarios atractivos, contratación inmediata, alojamiento, viajes al extranjero o puestos relacionados con atención al cliente y tecnología.

Para alguien que busca una oportunidad laboral, especialmente en un contexto de necesidad económica, la propuesta puede parecer legítima.

El problema aparece cuando la persona acepta trasladarse.

Una vez que llega al destino, las condiciones pueden cambiar completamente. El supuesto empleador puede convertirse en un grupo criminal que retiene sus documentos, limita su movilidad y la obliga a trabajar.

La víctima queda atrapada.

Y abandonar el lugar puede significar enfrentarse a amenazas, violencia, multas, deudas impuestas o represalias contra familiares.

Centros de estafa, una nueva forma de explotación

Los llamados centros de operaciones de estafas se han convertido en uno de los escenarios más visibles de esta modalidad.

En estos lugares, grupos organizados concentran a personas que son obligadas a trabajar frente a computadoras y teléfonos durante largas jornadas.

La actividad puede estar estructurada como una verdadera empresa clandestina.

Existen metas de producción, supervisores, cuotas y castigos.

La diferencia es que quienes trabajan allí no son empleados libres.

Son personas sometidas mediante coerción.

La tecnología permite que una víctima ubicada físicamente en un centro clandestino pueda contactar a personas que se encuentran a miles de kilómetros.

De esta manera, un solo centro puede generar operaciones fraudulentas dirigidas simultáneamente a diferentes países.

Redes sociales y videojuegos también pueden convertirse en espacios de captación

La captación tampoco ocurre únicamente mediante anuncios de empleo.

Las redes sociales y algunas plataformas digitales permiten que los tratantes establezcan contacto directo con potenciales víctimas.

Una conversación puede comenzar de manera aparentemente inocente y terminar en una invitación para encontrarse personalmente.

Los grupos criminales pueden utilizar estaciones de autobuses, centros comerciales, parques u otros espacios públicos para concretar el traslado.

Incluso las comunidades vinculadas con videojuegos y otras plataformas de interacción digital pueden ser utilizadas para generar confianza.

Esto demuestra que la prevención ya no puede limitarse a advertir sobre determinados sitios de internet.

La ciudadanía necesita aprender a identificar patrones de manipulación, engaño y captación.

Inteligencia artificial y activos virtuales amplían el desafío

La evolución tecnológica también ha aumentado la capacidad de las organizaciones criminales.

El uso de inteligencia artificial puede facilitar la creación de contenidos, perfiles falsos, mensajes personalizados y otras herramientas utilizadas para engañar a potenciales víctimas.

Los activos virtuales, por su parte, pueden ser utilizados para mover recursos y dificultar el rastreo de las ganancias obtenidas mediante actividades ilícitas.

La convergencia entre trata, fraude, tecnología y delincuencia organizada crea un problema que ninguna institución puede resolver por sí sola.

Se necesita cooperación entre gobiernos, policías, fiscalías, instituciones financieras, empresas tecnológicas y organizaciones internacionales.

México también enfrenta esta realidad

México no es ajeno a esta problemática.

El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México estimó, en su quinto Reporte Anual contra la Trata de Personas, que 31 por ciento de los casos recibidos correspondieron a trabajo o servicios forzados.

Además, existen casos documentados que muestran cómo estas operaciones pueden desarrollarse en territorio mexicano.

En 2025, 18 personas, entre ellas extranjeras y menores de edad, fueron rescatadas después de ser obligadas a trabajar en un centro de estafa dedicado a la venta de rifas fraudulentas.

A ello se suma un caso reciente en el que autoridades liberaron a cuatro jóvenes que permanecían encadenados dentro de celdas improvisadas en una finca que funcionaba como centro de llamadas ilegal.

Estos hechos evidencian que la problemática no pertenece exclusivamente a otras regiones del mundo.

La trata vinculada con la criminalidad forzada también representa un desafío para México.

Las mujeres y niñas enfrentan una vulnerabilidad particular

La dimensión de género tampoco puede quedar fuera de esta conversación.

De acuerdo con Naciones Unidas, en 2022 las mujeres y las niñas representaron 60 por ciento de las víctimas de trata detectadas en el mundo.

ONU Mujeres advierte que la trata forma parte de un continuo de violencias contra mujeres y niñas y está relacionada con desigualdades de género e inseguridad económica.

Por ello, las estrategias contra la trata deben incorporar una perspectiva de género y derechos humanos.

Esto significa identificar correctamente a las víctimas, garantizar su protección y evitar que sean tratadas únicamente como responsables de los delitos que fueron obligadas a cometer.

El verdadero desafío: distinguir al criminal de la víctima

Uno de los mayores retos de esta modalidad es precisamente la identificación.

Una persona puede estar enviando mensajes fraudulentos, convenciendo a alguien de realizar una inversión o participando en una estafa romántica.

Desde fuera, puede parecer un integrante más de la organización criminal.

Pero detrás de esa pantalla puede haber una persona que fue engañada, trasladada contra su voluntad, amenazada y sometida.

Por eso, las investigaciones necesitan analizar el contexto.

¿Quién reclutó a la persona?

¿Quién la trasladó?

¿Quién controlaba el lugar?

¿Quién recibía el dinero?

¿Quién imponía las cuotas?

¿Quién amenazaba a los trabajadores?

Responder estas preguntas permite llegar a los verdaderos responsables de la estructura criminal.

El dinero también es una pista

Combatir estas redes requiere seguir los flujos financieros.

Las organizaciones criminales necesitan mover y ocultar las ganancias obtenidas mediante las estafas.

Por ello, Naciones Unidas recomienda fortalecer la colaboración con el sector financiero y utilizar herramientas que permitan identificar operaciones sospechosas.

Las empresas tecnológicas también tienen un papel relevante.

Las plataformas pueden contribuir a detectar cuentas, patrones de comportamiento y mecanismos de captación vinculados con redes criminales.

La lucha contra la trata necesita pasar de una estrategia basada exclusivamente en detener operadores a una investigación que permita desmantelar toda la estructura.

Una amenaza que ya es global

La dimensión internacional del fenómeno resulta especialmente preocupante.

La Evaluación Global de Amenazas de Fraude Financiero de INTERPOL estimó un crecimiento superior al 54 por ciento entre 2024 y 2025 en las notificaciones y difusiones relacionadas con fraude.

Además, hasta marzo de 2025 se habían identificado víctimas tratadas procedentes de 66 países.

La evidencia también apunta a una expansión de estas operaciones fuera del Sudeste Asiático hacia regiones como África Occidental, Oriente Medio y Centroamérica.

El mapa del problema está cambiando.

Las organizaciones criminales no necesitan estar físicamente cerca de sus víctimas para explotarlas o generar ganancias.

Internet ha eliminado muchas de las fronteras tradicionales.

Una respuesta que también necesita cooperación internacional

En diciembre de 2024, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la Ciberdelincuencia, que establece un marco para fortalecer la cooperación internacional frente a delitos facilitados por tecnologías de la información y las comunicaciones.

Este instrumento adquiere especial relevancia frente a investigaciones que involucran múltiples países.

Compartir evidencia digital, rastrear recursos financieros y coordinar investigaciones puede ser determinante para desarticular redes transnacionales.

La trata de personas vinculada con el fraude digital demuestra que la justicia también necesita evolucionar al ritmo de la tecnología.

La prevención empieza con una pregunta

Ante este escenario, una de las herramientas más importantes continúa siendo la prevención.

Una oferta laboral que promete ingresos extraordinarios, viajes gratuitos, contratación inmediata o condiciones poco claras debe generar alerta.

Antes de aceptar un trabajo en otra ciudad o país es importante investigar al empleador, verificar sus datos y revisar cuidadosamente las condiciones laborales.

También es necesario desconfiar de solicitudes para entregar documentos personales, realizar depósitos o viajar sin información suficiente.

En el caso de las personas migrantes, acceder a información oficial y conocer los canales institucionales de apoyo puede ser fundamental.

La OIM en México trabaja con instituciones y organizaciones de la sociedad civil para fortalecer la identificación de casos, la prevención, la capacitación y la atención de personas migrantes víctimas de trata.

Detrás de la estafa hay una historia humana

La campaña “Atrapadas/os detrás de la estafa” plantea una pregunta que debería acompañar cualquier investigación relacionada con estas operaciones:

¿Quién está realmente detrás de la pantalla?

Puede existir una víctima.

Una persona que creyó encontrar un empleo.

Una persona que viajó buscando una oportunidad.

Una persona que fue engañada.

Una persona que terminó encerrada y obligada a cometer delitos.

Por eso, combatir las estafas digitales también significa combatir la trata de personas.

Y combatir la trata significa mirar más allá del delito visible para descubrir las estructuras que se benefician de la explotación.

La nueva dimensión de la trata

La trata de personas está cambiando.

Las organizaciones criminales utilizan nuevas tecnologías, nuevos canales de captación y nuevos mecanismos financieros.

Pero la esencia permanece: engaño, control, explotación y beneficio económico.

El desafío consiste en que las instituciones también evolucionen.

Se necesita mayor cooperación internacional, investigaciones digitales especializadas, protección efectiva de las víctimas, capacitación de autoridades, participación del sector privado y mecanismos de prevención accesibles para la población.

La tecnología puede ser utilizada para explotar.

Pero también puede utilizarse para prevenir, detectar y desmantelar.

El mensaje del Día Mundial contra la Trata de Personas 2026 es claro:

detrás de algunas estafas en línea puede existir una víctima de trata.

Y reconocerla es el primer paso para rescatarla.

Porque detrás de cada pantalla hay una historia.

Y algunas de esas historias están siendo escritas bajo amenaza, violencia y miedo.

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