Óscar y el murmullo del monte: el tlacuache la biodiversidad se protege escuchando la naturaleza
En un mundo cada vez más acelerado, donde el ruido de las ciudades parece imponerse sobre los sonidos de la naturaleza, detenerse a escuchar puede convertirse en un acto revolucionario. Escuchar el canto de un ave al amanecer, el zumbido de una abeja entre las flores, el viento recorriendo las hojas de los árboles o el murmullo del agua entre las piedras son experiencias que muchas veces pasan desapercibidas, pero que en realidad contienen mensajes fundamentales sobre la salud de nuestros ecosistemas.

Esa es precisamente la reflexión que propone el escritor e ilustrador mexicano Marcos Almada Rivero a través de su libro “Óscar y el murmullo del monte”, una obra seleccionada por el Club de Lectura de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Capítulo México, y presentada recientemente durante las actividades de Aldea Global 2026 en el Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México.
Más que un cuento infantil, la historia representa una invitación a reconectar con la naturaleza, valorar la biodiversidad y comprender que la conservación ambiental comienza cuando aprendemos a observar y escuchar el mundo que nos rodea.
Una historia inspirada en una preocupación real
La inspiración detrás de “Óscar y el murmullo del monte” surge de una inquietud personal del autor: la pérdida progresiva de biodiversidad que ha observado en su entorno.
Durante años, Marcos Almada ha sido testigo de cómo diversos ecosistemas han ido transformándose debido al crecimiento urbano, la contaminación, la pérdida de áreas verdes y la disminución de especies que antes eran comunes en muchos paisajes mexicanos.
Lejos de convertir esta preocupación en un discurso alarmista, decidió transformarla en una historia accesible para niñas y niños, utilizando el poder de la literatura como herramienta de sensibilización.
El protagonista es Óscar, un joven tlacuache que descubre junto a su abuelo que algo extraño está ocurriendo en el monte. Los sonidos que antes llenaban el paisaje comienzan a desaparecer. El entorno sigue estando ahí, pero ya no se escucha igual.
A partir de esa observación aparentemente sencilla, la historia plantea preguntas profundas sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza.
¿Qué significa que un bosque deje de cantar?
¿Qué ocurre cuando desaparecen los insectos, las aves o los pequeños mamíferos que forman parte de un ecosistema?
¿Qué estamos perdiendo cuando dejamos de escuchar el lenguaje de la biodiversidad?
Estas interrogantes se convierten en el corazón de una narración que invita a reflexionar sin perder la capacidad de asombro.

El tlacuache: un héroe inesperado
Uno de los aspectos más interesantes del libro es la elección de su protagonista.
El tlacuache es uno de los mamíferos más antiguos del continente americano y una especie fundamental para diversos ecosistemas. Sin embargo, suele ser incomprendido y, en muchos casos, rechazado por las personas.
A diferencia de otros animales que suelen ocupar el centro de las historias infantiles, como osos, conejos o zorros, el tlacuache rara vez es visto como un personaje heroico.
Para Marcos Almada, precisamente ahí radica la importancia de convertirlo en protagonista.
A través de la literatura, los lectores tienen la oportunidad de conocer una nueva faceta de este animal y comprender el papel que desempeña dentro de la naturaleza.
Los tlacuaches ayudan al control de plagas, dispersan semillas y forman parte de complejas cadenas ecológicas que sostienen el equilibrio ambiental.
Cuando niñas y niños descubren estas características a través de una historia cercana y emotiva, cambian su percepción sobre una especie que muchas veces ha sido injustamente estigmatizada.
El resultado es una nueva relación con la fauna local y una mayor valoración de las especies que habitan nuestro entorno cotidiano.
El lenguaje de los sonidos naturales
Uno de los elementos más originales del libro es la manera en que utiliza el sonido como recurso narrativo.
En la historia, el monte no es simplemente un escenario; es un personaje vivo que se expresa a través de sus sonidos.
Los grillos, las aves, las abejas, los coyotes, el agua y el viento forman una especie de orquesta natural que refleja el estado de salud del ecosistema.
La propuesta resulta particularmente relevante porque nos recuerda algo que la ciencia ha demostrado en múltiples ocasiones: los ecosistemas saludables producen diversidad sonora.
Cuando existe abundancia de especies, también existe una gran riqueza de sonidos.
Por el contrario, cuando los ecosistemas se degradan, el silencio comienza a ocupar espacios donde antes había vida.
Diversos estudios han demostrado que el paisaje sonoro de una región puede ser un indicador de biodiversidad. Escuchar atentamente un bosque puede ofrecer información sobre las especies presentes, sus comportamientos y las condiciones generales del entorno.
Desde esta perspectiva, el libro convierte una experiencia cotidiana en una poderosa herramienta de educación ambiental.
Escuchar deja de ser una actividad pasiva para convertirse en una forma de conocimiento.
La importancia de recuperar nuestra conexión con la naturaleza
Vivimos en una época caracterizada por una creciente desconexión entre las personas y los ecosistemas.
Las nuevas generaciones pasan cada vez más tiempo en espacios urbanos y frente a pantallas, mientras disminuyen las oportunidades de interacción directa con la naturaleza.
Esta realidad tiene consecuencias que van más allá del ámbito ambiental.
Diversas investigaciones han señalado que el contacto con entornos naturales contribuye al bienestar emocional, mejora la salud mental, fortalece la capacidad de atención y fomenta actitudes más responsables hacia el medio ambiente.
Por ello, obras como “Óscar y el murmullo del monte” adquieren una relevancia especial.
El libro no busca únicamente transmitir información sobre biodiversidad; también pretende despertar sensibilidad.
Invita a caminar por un parque, explorar un sendero, observar un árbol o simplemente permanecer unos minutos en silencio para escuchar lo que ocurre alrededor.
Es un llamado a recuperar una conexión que, durante siglos, fue parte natural de la experiencia humana.
Arte y literatura como herramientas de transformación
Marcos Almada no sólo escribió la historia, también realizó las ilustraciones que acompañan el relato.
Esta doble faceta le permitió construir una experiencia visual y narrativa profundamente integrada.
Para el autor, las palabras y las imágenes no deben competir entre sí, sino complementarse.
Las ilustraciones están inspiradas en paisajes reales de México, particularmente de Oaxaca, y buscan ampliar la experiencia imaginativa de los lectores.
Cada página ofrece detalles que enriquecen la historia y ayudan a construir un universo donde la biodiversidad se convierte en protagonista.
La combinación de arte y literatura demuestra el enorme potencial de las expresiones culturales para abordar problemáticas contemporáneas.
A menudo, los datos científicos y las estadísticas resultan insuficientes para generar cambios de comportamiento.
Las historias, en cambio, tienen la capacidad de conectar con las emociones, despertar empatía y provocar reflexiones duraderas.
Cuando una niña se identifica con Óscar el Tlacuache o se preocupa por el silencio del monte, está desarrollando una sensibilidad que puede influir en sus decisiones futuras.

Aldea Global: un espacio para aprender escuchando
La presentación del libro tuvo lugar en Aldea Global 2026, un espacio cultural instalado en el Bosque de Chapultepec con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Este encuentro reúne expresiones artísticas, culturales y educativas de diferentes países, promoviendo valores de diversidad, convivencia y sostenibilidad.
Dentro de este contexto, la historia de Óscar encontró un escenario ideal para dialogar con familias, estudiantes y visitantes interesados en temas ambientales.
Durante la actividad, Marcos Almada invitó a niñas, niños y adultos a realizar un ejercicio poco habitual: escuchar el bosque.
Los participantes recorrieron el espacio poniendo atención a los sonidos que normalmente pasan desapercibidos.
A través de dinámicas participativas, descubrieron cómo cada sonido forma parte de una red compleja de vida.
La experiencia permitió comprender que incluso en una gran ciudad como la Ciudad de México existen espacios donde la biodiversidad sigue presente y merece ser protegida.
Detectives de los ODS: aprender jugando
Como parte de las actividades complementarias, las familias participaron en el taller “Detectives de los ODS”.
Con el acompañamiento de representantes del Centro de Información de las Naciones Unidas (CINU), la UNESCO y la editorial Edelvives, las y los participantes exploraron la relación entre la historia de Óscar y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
A través de ejercicios lúdicos, identificaron acciones cotidianas relacionadas con la conservación ambiental, el consumo responsable y la protección de los ecosistemas terrestres.
La dinámica permitió demostrar que los ODS no son conceptos abstractos reservados para gobiernos o instituciones internacionales.
Por el contrario, forman parte de decisiones diarias que pueden adoptarse desde la infancia.
Separar residuos, cuidar áreas verdes, respetar a los animales silvestres o plantar especies nativas son ejemplos de acciones que contribuyen a construir un futuro más sostenible.
Un momento crítico para la biodiversidad
El mensaje del libro adquiere especial relevancia en el contexto ambiental actual.
La comunidad científica advierte que el planeta atraviesa una de las mayores crisis de biodiversidad de su historia.
Miles de especies enfrentan riesgos crecientes debido a la destrucción de hábitats, el cambio climático, la contaminación y la explotación insostenible de recursos naturales.
México, reconocido como uno de los países megadiversos del mundo, no es ajeno a esta problemática.
La riqueza biológica que caracteriza al territorio mexicano enfrenta desafíos importantes que requieren la participación conjunta de gobiernos, organizaciones, comunidades y ciudadanía.
En este escenario, la educación ambiental se convierte en una herramienta fundamental.
No basta con proteger especies o decretar áreas naturales protegidas.
También es necesario construir una cultura de respeto y valoración hacia la naturaleza.
Precisamente ahí es donde el arte y la literatura pueden desempeñar un papel transformador.

Leer para imaginar un futuro diferente
La inclusión de “Óscar y el murmullo del monte” en el Club de Lectura de los ODS representa una oportunidad para amplificar estas conversaciones y acercarlas a nuevas audiencias.
Cada lector que descubre la historia tiene la posibilidad de reflexionar sobre su propia relación con el entorno natural.
La lectura se convierte entonces en un ejercicio de imaginación colectiva.
Imaginar un futuro donde los bosques continúen cantando.
Imaginar ciudades que convivan con la biodiversidad.
Imaginar comunidades más conscientes de su responsabilidad ambiental.
Imaginar una sociedad que entienda que la conservación no es una tarea exclusiva de especialistas, sino un compromiso compartido.
Escuchar para actuar
La gran enseñanza que deja Óscar el Tlacuache es que la conservación comienza con la atención.
Antes de proteger algo, necesitamos reconocer su existencia.
Antes de valorar la biodiversidad, necesitamos percibirla.
Antes de actuar, debemos aprender a escuchar.
En una época marcada por la velocidad y la saturación de información, detenerse unos minutos para escuchar el murmullo de la naturaleza puede parecer un gesto pequeño.
Sin embargo, ese acto sencillo tiene el poder de transformar nuestra manera de entender el mundo.
Porque cada canto de ave, cada zumbido de abeja y cada corriente de agua nos recuerdan que formamos parte de una comunidad mucho más amplia que incluye miles de especies compartiendo el mismo planeta.
La Agenda 2030 plantea la necesidad de proteger los ecosistemas terrestres y construir sociedades sostenibles. Alcanzar ese objetivo requiere políticas públicas, innovación tecnológica y cooperación internacional, pero también necesita algo más sencillo y profundamente humano: la capacidad de escuchar.
Escuchar a la naturaleza.
Escuchar a nuestras comunidades.
Escuchar las señales que nos indican que aún estamos a tiempo de actuar.
Como nos recuerda la historia de Óscar, el futuro de la biodiversidad podría comenzar con una pregunta aparentemente simple: ¿qué pasaría si un día la naturaleza dejara de hacer murmullo?
La respuesta depende de todos nosotros. Y quizás el primer paso para encontrarla sea guardar silencio por un momento y volver a escuchar el mundo vivo que nos rodea.











